Liderar no es solo tomar decisiones: es coordinar acciones con otras personas, todo el tiempo, a través del lenguaje. El coaching de liderazgo aplica los mismos principios del coaching ontológico —lenguaje, corporalidad y emocionalidad— a la forma específica en que una persona lidera un equipo.
Por qué un líder necesita algo distinto a un curso de gestión
Un curso de liderazgo tradicional transmite marcos y técnicas generales, iguales para todos. El coaching de liderazgo parte de la forma particular en que esa persona observa a su equipo, hace pedidos y sostiene (o no) sus promesas. No es contenido genérico: es trabajo sobre los quiebres reales de coordinación que esa persona enfrenta hoy.
Los 3 dominios aplicados a liderar equipos
- Lenguaje: gran parte de la fricción en los equipos no es por falta de esfuerzo, sino por pedidos ambiguos y promesas que no quedan claras. Un pedido bien formulado (qué, para cuándo, con qué condiciones de satisfacción) evita malentendidos que después se pagan caro.
- Corporalidad: la forma en que un líder se para frente a su equipo —literal y figuradamente— comunica tanto como lo que dice. Hay una corporalidad que abre a que el equipo se anime a hablar, y otra que lo cierra.
- Emocionalidad: el estado de ánimo de quien lidera se contagia. Un equipo que opera desde la resignación actúa distinto a uno que opera desde la ambición; parte del trabajo es identificar desde dónde está liderando esa persona hoy.
Gran parte de la fricción en los equipos no es por falta de esfuerzo, sino por pedidos ambiguos.
Cómo se trabaja: individual y a nivel de equipo
El coaching organizacional se aplica en dos niveles. A nivel individual, es un proceso 1:1 con quien lidera, sobre su forma particular de coordinar acciones. A nivel de equipo, arranca con un diagnóstico conversacional: identificar dónde está la fricción real de comunicación entre áreas, antes de proponer cualquier intervención.
El presupuesto se arma a medida según lo que ese diagnóstico revela, virtual o presencial en Tandil.
Preguntas frecuentes
No necesariamente. Aplica a cualquiera que tenga que coordinar acciones con otras personas para lograr un resultado, sea o no un cargo formal de jefatura.
Depende del diagnóstico inicial y del alcance acordado con la empresa; el presupuesto y el cronograma se arman a medida, no hay un paquete único.
Comentarios